A veces la vida nos lleva por caminos que no habíamos imaginado. Si miro atrás, veo años de dedicación al trabajo con personas, de responsabilidad, de acompañamiento y de aprendizaje. Una etapa que me ha aportado muchísimo y que forma parte de quien soy.
Hoy sigo disfrutando de ayudar a las personas a crecer a través del arte, de compartir talleres, experiencias y procesos creativos. Pero también estoy viviendo un momento muy especial como artista.
Desde que recibí el Primer Premio de la Bienal de Malgrat de Mar este año, han empezado a abrirse nuevas puertas. Han llegado reconocimientos, exposiciones, colaboraciones y oportunidades que me animan a seguir avanzando con ilusión y compromiso. Cada paso confirma algo que llevaba tiempo sintiendo en mi interior.
Me encuentro en una etapa de crecimiento, de aprendizaje y de profunda conexión con mi trabajo artístico. Sigo formándome, investigando y explorando nuevas posibilidades en la pintura porque siento que el arte es un camino que nunca termina y que siempre invita a descubrir algo nuevo.
Pero, por encima de todo, estoy en paz.
Después de años de vivir bajo la presión de grandes responsabilidades profesionales, hoy disfruto de un ritmo diferente. Un ritmo que me permite crear, reflexionar, escuchar mi intuición y dedicar tiempo a aquello que verdaderamente me mueve.
No sé exactamente dónde me llevará este camino, pero sí sé que quiero recorrerlo. Con gratitud, con curiosidad y con la certeza de que estoy donde necesito estar.
Esta fotografía refleja precisamente ese momento: una mujer que sigue aprendiendo, que sigue soñando y que, después de mucho recorrido, se siente feliz de poder dedicarse a aquello que ama.
Gracias a todas las personas que me acompañáis en esta aventura artística. Lo mejor, estoy convencida, aún está por llegar.
Pam Ringeling
Artista plástica